6o. Dom.
de Pascua Ciclo C (Id=308)
El Espíritu Santo y nosotros, hemos decidido no imponerles más cargas que las necesarias
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía
algunos discípulos, y se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se
circuncidaban de acuerdo con la Ley de Moisés, no podrían salvarse.
Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin
se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más
fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.
Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana,
juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé.
Los elegidos fueron Judas, llamado Barsabás, y Silas, varones prominentes en
"Nosotros los apóstoles y los presbíteros hermanos suyos, saludamos a los
hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia
convertidos del paganismo.
Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han
alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de común
acuerdo elegir a dos varones y enviárselos en compañía de nuestros amados
hermanos Pablo y Bernabé, que han consagrado su vida a la causa de nuestro
Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas,
quienes les trasmitirán de viva voz lo siguiente: El Espíritu Santo y nosotros,
hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A
saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos,
la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas harán bien.
Los saludamos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del Salmo 66
Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.
Ten piedad de nosotros y bendícenos;
vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los
pueblos tu obra salvadora.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.
Las naciones con júbilo te canten,
porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y rijes en la tierra a las naciones.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos
que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda
honor el mundo entero.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Confiteántur tibi pópuli, Deus, confiteántur tibi pópuli omnes.
Un ángel me mostró la ciudad santa, que descendía del cielo
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 21, 10-14. 22-23
Un ángel me transportó en espíritu a una
montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo
resplandeciente con la gloria de Dios.
Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante
cristalino. Tenía una muralla ancha y elevada con doce puertas monumentales, y
sobre ellas doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce
tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres
al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los
que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
No vi ningún templo en la ciudad; porque el Señor,
Dios todopoderoso y el Cordero, son el templo. La ciudad no necesita la luz del
sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su
lumbrera.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
En que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor, y mi Padre lo amará y
vendremos a él.
Si quis díligit me, sermónem meum servábit, dicit Dóminus; et Pater meus díliget
eum, et ad eum veniémus.
Aleluya.
El Espíritu Santo les recordará todo cuanto les he dicho
† Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 23-29
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"El que me ama cumplirá mi palabra, y mi Padre lo amará y haremos en él
nuestra morada.
El que no me ama no cumplirá mis palabras, y la palabra que están oyendo no es
mía, sino del Padre que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con
ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi
nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he
dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy, pero no se la doy como la dan los que son del
mundo.
No pierdan la paz ni se acobarden, me han oído decir que me voy, pero volveré a
su lado.
Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que
yo.
Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
-20/5/2001---16/5/2004---13/5/2007---9/5/2010---5/5/2013---1/5/2016---26/5/2019